6.5.11

Muchas veces me pregunté ¿con qué necesidad?
¿Con qué necesidad nos hicimos esto?

-Te extraño.
Yo también, y decirlo fue peor. Fue un momento de debilidad, unas ganas inmensas de volverte a tener. De tenernos los dos. Porque, a decir verdad, más que extrañarte, nos extraño.
-No me digas nada, sé feliz de la manera que mas quieras.
Es como estar parada en el medio de la nada, y la felicidad se veía tan lejos. No quería renunciar a nada, pero menos que menos a perderte.
-Quiero que lo hablemos personalmente.
Fue la excusa perfecta, te quería ver a solas, que me dijeras "¿Cómo estás?" y te rías, que me miraras después de tres semanas. Fue peor de lo que imaginé, te quería en ese momento más que en ningun otro.
-No encuentro otra solución, lo mejor va a ser que cada uno siga su vida.
La solución estaba y no sé si no la querías decir, o no la querías tomar. Ninguno dijo nada.

Un último abrazo, un último beso, "cuidate". Y nos perdimos, y nos dejamos. Nos dejamos, como dejamos lo poco que nos quedaba. Nos dejamos con indiferencia. Y nos dejamos, dejando tambíen todo aquello que ninguno de los dos quería perder.

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